lunes, 11 de enero de 2010

Imaginarios y discursos médicos de Isaac Sáenz


Imaginarios y discursos médicos
Arq. Dr. Isaac Sáenz
El ensayo Imaginarios, discursos urbanos e ilustración en Lima tardo virreinal (1746-1824), del arquitecto Dr. Isaac Sáenz presenta con fina clareza lo que venía aconteciendo históricamente en términos de los Imaginarios y discursos médicos (Cap.3) de la Lima Virreinal, en este capítulo de su ensayo tiene una importancia relevante, en materia de nuestra investigación para la tesis sobre la arquitectura hospitalaria, por eso, no podía de dejar publicar a través de mi blog, ya que entiendo que algunos investigadores en el tema de la arquitectura y la salud, tiene sí un contexto importante para podernos entender de las necesidades de habitabilidad (hoy) y en términos históricos (pasado-presente), donde reflejan analogías retroalimentadores que en el fondo es: el territorio, la ciudad, el edificio hospitalario, y por supuesto la medicina, tenemos como misión preservar también la sustentabilidad de las partes-partes y partes-todo, veamos como lo explica el Dr. Sáenz.
J.Villavisencio

Arq. Jorge Villavisencio; Arq. Dr. Isaac Sáenz; Arq. MSc. Manuel Zavala - FAUA/UNI/2008


Circulación y respiración: una revolución sensorialLa incorporación del tema médico y especialmente el discurso higiénico en la discusión urbana se inició en Europa a partir de una nueva sensibilidad que se puede rastrear desde fines de la edad media, como parte de lo que Norbert Elías llamó el proceso de la civilización[1] y que Alain Corbin, define para el siglo XVIII, como una revolución sensorial, particularmente olfativa, que partía de las convicciones de los médicos, los progresos de la química y de la demografía naciente[2]. Esta revolución consideraba al olfato como el punto de partida de una transformación de las actitudes hacia el entorno físico y social. La revolución sensorial del olfato de acuerdo a Corbin, nos hizo intolerantes a los olores pútridos de nuestro entorno[3]. Estos cambios en el sentido olfativo tendrán sus repercusiones en el ámbito urbano, en su percepción y en sus formas de intervención. ¿Cuáles serian las estrategias de eliminación del amenazante entorno pútrido? De acuerdo a Corbin, la circulación constituía el vehículo de mayor efectividad que los higienistas podían implementar en la lucha contra los miasmas; la limpieza eficiente no consistía tanto en lavar, sino drenar, permitir la circulación y evacuación de las impurezas (Dávalos, 1997: 36).
Por su parte Richard Sennet sostiene que los antecedentes de esta sensibilidad higiénica y su aplicación a las prácticas urbanas, implementadas durante el siglo XVIII, se encuentran en los trabajos de los médicos, especialmente en los estudios de la fisiología en torno a la circulación de la sangre y la respiración. Las teorías de Harvey del siglo XVII, sobre los principios de la circulación sanguínea, produjeron cambios importantes en las formas de entender el cuerpo y la sociedad, principios que fueron tomados tanto por los médicos como por los economistas. Se entendía que la circulación y la respiración eran beneficiosas, no sólo para la salud del cuerpo, sino para aspectos tan diversos como la economía, la sociedad y también para la ciudad. Para Sennet, en síntesis, la experiencia de la ciudad moderna se ha basado en las diferentes formas de relación entre la urbe y el individuo, a partir de la circulación[4]. Así, respiración y circulación fueron principios valorados positivamente, asociándolos a la salud del cuerpo y de la urbe, siendo incorporados crecientemente por las autoridades a las prácticas urbanas y urbanísticas en Europa y América.
Los tratados que abordaron el estudio de la ciudad durante el siglo XVIII consideraron la respiración como una cualidad central y que había que incorporar al ordenamiento de la ciudad, así como a su organización espacial.[5] Asimismo, la tratadística expresó los cambios en torno a la opinión pública sobre la salubridad urbana, proponiéndose el reordenamiento de la urbe de acuerdo a principios higiénicos.
La revolución olfativa que propone Corbin se aplicó ampliamente en los proyectos de reordenamiento urbano en ciudades europeas. Los planteamientos de organización de las actividades y funciones de la ciudad se estructuraron de acuerdo a parámetros olfativos. Así, Benito Bails, recogiendo los trabajos de Pierre Patte, proponía que tras el perímetro amurallado de la ciudad, se emplazarían los arrabales o fouxbourgs, donde se localizarían los oficios mecánicos que causaban mal olor o hacían ruido: lavaderos, casas donde se alquilan sillas de posta, coches de camino, mataderos y las cuadras necesarias, etc. Más allá de los arrabales se localizarían los cementerios y hospitales, que generaban la corrupción del aire y las aguas, exhalando los olores pútridos y de mayor peligro para la población.
El conjunto de disposiciones sobre higiene urbana tanto en Lima como en las demás ciudades hispanoamericanas del siglo XVIII, haciendo eco de los postulados de tratados y discursos sobre principios de salubridad urbana, insistieron en la necesidad de controlar las emanaciones producidas por los basurales, favorecer la circulación de los desperdicios sólidos y evitar su estancamiento, así como los aniegos y las aguas estancadas, orientando sus recomendaciones a la creación de infraestructuras afines como calles empedradas y un sistema de alcantarillas, junto a medidas como la prohibición de dejar animales muertos en las acequias, la limpieza y rehabilitación de los paramentos de las viviendas y edificios públicos, la organización de un sistema de carros que recogiesen las basuras con un horario especifico a fin de evitar su acumulación, entre otras. Si no era posible eliminar absolutamente los desperdicios de la ciudad y su entorno, se dispuso que los desmontes y los residuos se retiren a la periferia, en torno a las murallas y el río. Asimismo se buscó la circulación ordenada de vehículos y peatones. Tal como Pierre Patte proponía para Paris, a partir de un plan para ordenar la circulación urbana, en Lima las autoridades procuraron resolver la circulación en sus intramuros, donde era cotidiano el atasco producido por carros y ganado de silla, además de borricos y otros animales que permanecían en medio de las calles. Es conocida la sentencia del Virrey Marqués de Avilés: “No se admitirán más bestias chúcaras dentro de la ciudad”[6].
Por razones de salud física o social, las autoridades vieron la circulación como una cualidad que debía promoverse, a partir de la idea que la libre circulación estimulaba la actividad mercantil. Tanto como en la circulación de personas, se tuvo interés en la circulación de los bienes. Se fomentó el ordenamiento del expendio de alimentos y otros, procurándose su libre comercialización. De acuerdo a este propósito, las autoridades buscaron erradicar los regatones, pues generaban escasez y el incremento del precio de los alimentos. Una medida adicional fue favorecer el tránsito dentro de la ciudad, y de ésta al interior del espacio colonial.[7]
En el Perú virreinal, el discurso higiénico fue preocupación tanto de los intelectuales ilustrados agrupados alrededor de la Sociedad Amantes del País, como de sus autoridades (la autoridad virreinal, el Cabildo y el Intendente). Los marinos Juan y Jorge Antonio de Ulloa ya en la primera mitad del siglo XVIII, habían resaltado el carácter insalubre de la Ciudad de Los Reyes.[3] Los ilustrados peruanos a través de publicaciones como el Mercurio Peruano comentaron y polemizaron en torno a la insalubridad de Lima, cuyo diagnóstico buscaba modificar las prácticas urbanas en materia de higiene pública, difundiendo entre el público, los cambios que a este respecto venían operándose en la Metrópoli y en distintas ciudades europeas.
En su Oración Inaugural del Anfiteatro Anatómico, el médico Hipólito Unanue señalaba como dos de las causas más importantes de las funestas enfermedades de Lima, que llevaban a la muerte a extranjeros como a parroquianos: “Lo primero, por permitirse, que las calles y plazas fuesen establos de los excrementos y despojos de la multitud de cuadrúpedos que entran, salen y se encierran en ella, formándose por esta causa enormes muladares. Lo segundo, porque a las acequias que atraviesan casi todos los barrios, y arrastran las basuras de las casas, se les ha dejado formar a su arbitrio pantanos, sin cuidar otra circulación ni limpia que la desecación que hacen los ardores del estío”.[8]
La insalubridad de Lima se acentuaba al haberse transformado el antiguo sistema indígena de canales de regadío del valle como sistema de cloacas, que se distribuían por las calles de la ciudad. Aunque las lluvias fueron y son inusuales, los aniegos eran frecuentes, causados en la mayor parte de los casos por los atoros que se producían en los canales, donde se arrojaban animales muertos, entre otros desperdicios. A todas estas condiciones, se sumaba el hecho que las murallas de Lima tenían incompletos los baluartes y rampas, que requerían volúmenes importantes de tierra, disponiéndose que se arrojasen los escombros, desmontes y basura de la ciudad en los vacíos que los baluartes huecos dejaban.
No obstante el trabajo del Virrey Amat y las autoridades edilicias en torno a los problemas de salubridad urbana, los informes del Cabildo de los años siguientes, advertían del desaseo y desorden de la ciudad, incluidos los “hálitos pestíferos”. Las disposiciones del Intendente Escobedo, en la siguiente década, procuraron modificar este escenario y de civilizar la urbe en sentido tanto moral como físico.
Los ilustrados peruanos tuvieron un papel destacado en el pensamiento sobre la ciudad en tanto incorporaron el discurso médico como parte central del discurso urbano, formulando los primeros planteamientos en temas de ordenamiento y salubridad urbana, dirigidos a reformular las prácticas urbanas tradicionales, tomando las ideas que venían de Europa y aplicándolas a la realidad local. Sus propuestas, expuestas y debatidas en el Mercurio Peruano no sólo tuvieron un sesgo teórico, sino además una aplicación inmediata, como las obras de infraestructura médica concretadas por el médico Hipólito Unanue.




[1] ESCOBEDO, Jorge. División de quarteles y barrios…., 1785
[2] En este contexto se erigieron, además del camino y portada del Callao, el camino de Miraflores. Asimismo, se edificaron y/o repararon las portadas de Maravillas, Monserrat y Martinete (AHML, JM, Obras Públicas, Doc. 14, Caja 1, 1808).
[3] ULLOA, Jorge Juan y Antonio de. Relación de viaje a la América Meridional, 1992 (1748), p. 101
[4] CDIP, Tomo I, Volumen 8, Lima, 1974, p. 443, Nota 1
[5] Ibíd., preámbulo
[6] SENNET, Richard. Carne y Piedra. El cuerpo y la ciudad en la cultura occidental, Madrid, Alianza Editorial, 1997, pp. 273-290
[7] En Francia, Pierre Patte desarrolla sus teorías gráficamente, esbozando además de un plan de renovación para Paris, diferentes secciones para la circulación de las aguas servidas y los deshechos de la ciudad, concibiendo la ciudad como una maquinaria que debía permitir la circulación. En España, Antonio Valzania tenía presente el mismo criterio para el diseño de la ciudad y sus edificios. Por ejemplo recomendaba una red de plazas para una villa, porque “a mas de ser necesaria para la comodidad y desahogo, y hermosearla al mismo tiempo, contribuye en gran manera a que este sana, pues le proporcionan mejor la tan importante ventilación, mediante la qual se purifica la atmósfera de los infinitos álitos perniciosos, de la que suele estar agravada, especialmente en la que es numeroso el gentío, y que pueden perjudicar notablemente a la salud pública”. Ver: VALZANIA, Antonio. Instituciones de Arquitectura, 1791, Cap. III, Art. VI, p. 68
[8] Ver: ELÍAS, Norbert. La civilización de los padres y otros ensayos, Bogotá, Grupo Editorial Norma, 1998, pp. 456-460
[9] CORBIN, Alain. El perfume o el miasma. El olfato y lo imaginario social. Siglos XVIII y XIX, México D.F., FCE, p. 105

Imaginarios, discursos urbanos e ilustración en Lima tardo virreinal (1746-1824)

Isaac D. Sáenz
isaenz@spfaua-uni.edu.pe

[Nota] Este artículo recoge el trabajo realizado por el autor en la Universidad de Sevilla, como parte del proyecto de investigación para optar el Diploma de Estudios Avanzados (DEA) en abril del 2005. La misma investigación fue presentada en Buenos Aires, en agosto del 2007, en el Seminario Arquitectura, ciudad y territorio en el siglo XVIII, organizado por la Universidad Torcuato di Tella y en Marzo del 2008 en Ciudad de Guatemala, en el marco del V Encuentro de Ciudades y Entidades de la Ilustración.

domingo, 10 de enero de 2010

Lucio Costa y Brasilia DF.

Lucio Costa y Brasilia DF.
Sintesis: Arq. Jorge Villavisencio



El planeamiento urbano (plan piloto) tiene en forma de avión y apunta hacia el sureste, en la configuración de la ciudad se basa a que la nave del avión es la Plaza de los “Tres Poderes (Ejecutivo, Legislativo y Judicial) esa avenida se le denomina de Eje Monumental, donde atraviesan los más importantes predios públicos, y en a las alas Norte – Sur están ubicados los edificios de departamentos y pequeños comercio vecinales se le denominan de súper-cuadras.



Notas:
•Factor Climatológico.
•Ciudades Satélites.
•Morfología y políticas de la ciudad.
•Aspectos Urbanísticos.
•Cultura de la ciudad “candangos”

Datos:
Lucio Costa
1902 – 1998 Nació Toulon - Francia
Padre Alm. Joaquim Ribeiro da Costa
Estudio en Colegios New Castle Reino Unido
College National Mountreux, Suiza
Escuela de Bellas Arte, Rio de Janeiro – Arquitecto
Profesor Historiografía Neocolonial Neoclásico
Fue Director de la Escuela de Bellas Artes
Influencia por Le Corbusier
Se asocio con el arquitecto Ucraniano Warchavchik
En 1957 Concurso de Brasilia
Venció por unanimidad.
Fue profesor de Oscar Niemeyer
Hija Maria Elisa – Arquitecta


Si bien es cierto que la ciudad utopíca de Brasilia, cumple a riscas los conceptos de la Carta de Atenas, esta se incorpora por añadidura y crea necesidades de medio ambiente del "cerrado brasileiro", este ecosistema alterna bien con las climaticidades y atenuaciones del lago de Paranoa.


Lima, Mayo de 2008.




sábado, 9 de enero de 2010

La Casa Osambela de Lima

La Casa Osambela de Lima.

Ensayo: Arq. Bladimir Luízar; Arq. Jorge Villavisencio

Jirón Conde de Superunda No. 298 – Cercado de Lima.
En sus límites, es colindante con la iglesia de Santo Domingo, por otro lado con una edificación denominada la Casa de Columnas.


Referencia Histórica
La Mansión Osambela, es considerada “Patrimonio Cultural”, conforme a los datos del Instituto Nacional de Cultura – INC, se encuentra en la categoría de “Patrimonio Cultural – Inmueble Colonial Republicano” bajo archivo No.647-2875-Lima-ACD, aprobado por Resolución Suprema No.2900-1972-ED de fecha 28/12/1972 y promulgada el 23/01/1973.
La construcción de la residencia fue realizada por el español Martín de Osambela en el año de 1798 y concluida en 1808, pero buena parte de la estructura data del siglo XVII, al parecer después del gran terremoto de 1746, la construcción que existía era parte del Convento y se encontraba abandonada y según informaciones que hemos obtenido, parte de la estructura concernía a los planos originales del Convento.
El terreno pertenecía a los claustros (noviciado) del Convento de Santo Domingo, lo cual fue negociado a Osambela, en cierta forma la residencia queda abrazada entre las dependencias conventuales.
Consideramos necesario resaltar, que de acuerdo a las disposiciones edilicias, de aquella época, no se permitían construcciones superiores a dos pisos, más aun por los problemas generados del sismo de 1746, sin embrago la residencia cuenta con cuatro niveles, para esto consideramos dos hipótesis; la primera que como la estructura fue parte del Convento, esta fue aprovechada para la construcción de la residencia y la segunda, que al ser Osambela un prominente hombre de negocios, pudo conseguir por influencia la autorización, para construir los cuatro niveles, también en relación al terreno, no corresponde a una situación normal de las residencias de la época, por cuanto el frontis del edificio es mayor que el fondo, situación inusitada de la época Virreinal.
Resumen de las intervenciones efectuadas.
Alteración de las puertas originales por ventanas.
El portón original de ingreso se respetó
En el espacio del chiflón de acceso al segundo patio se añadió las escaleras al 2º piso.
Se restituyó una cancela de madera en vez de la original de fierro.
La configuración de los patios no fue modificada, evidenciando sus muros cromatismos no apropiados a los de su época.
Cambio de ubicación de la pintura mural.
La fábrica de la escalera fue conservada, no ha sido alterada.
Hubo una alteración inadecuada del zócalo.
Inserción de una caja de ascensor donde no lo había.
El actual ambiente destinado para archivo y catalogación, no ha sido materia de intervención hasta la fecha, por tanto, no ha sido modificado.
Demolición de altillos y escalera y restitución de los ambientes originales.
Las estructuras del segundo patio no fueron alteradas
Se insertaron baterías de baños en un ambiente del segundo patio, tanto en primer piso como en el 2º.
Los balcones de cajón hacia la calle fueron tratados y restaurados, no modificados; se respetó el número de ellos.
Las puertas de todos los ambientes fueron restauradas, hubo una inserción de bisagras contemporáneas, (Carta de Venecia: inserción de materiales nuevos sin alteración de su fábrica original)
Aconteció una demolición de tres habitaciones en el segundo nivel, para generar un espacio amplio destinado a auditorio.
En general el criterio de la restauración fue el de la Adecuación de la casa original a uso contemporáneo.

Contrastación del criterio de intervención
A. Aspecto urbano; Considerando la ubicación en el Centro histórico, y el grado de intervención en el que no se incrementaron o eliminaron espacios o volúmenes que descontextualicen su forma urbana, se concluye que se ha respetado su valoración y contexto urbanos correspondiente
B. Aspecto Volumétrico; En continuidad a lo indicado en el ítem anterior, los cambios efectuados al inmueble en el contexto restaurativo y de adecuación a obra nueva, no han alterado su forma ni aspecto, pues son al interior de la forma volumétrica, por tanto, se concluye que, el aspecto volumétrico ha sido respetado.
C. Aspecto distributivo; Considerando como intervenciones de este ítem, la inserción del auditorio, caja de ascensor, batería de baños, eliminación de lo altillos añadidos y sus cajas de escaleras, cerramiento de vanos y aperturas en otro casos, podemos concluir que la distribución ha variado en mínimo grado, producto de la adecuación al nuevo uso. Estas alteraciones, sin embargo no han alterado la esencia del planteamiento original de la casa.
D. Sistemas constructivos; La intervención no ha generado la alteración de los sistemas constructivos originales; ellos, permanecen vigentes en la fecha. Sin embargo, debe tenerse en cuenta, la inserción del refuerzo estructural de fierro, efectuado en la cubierta del actual auditorio, que es perceptible en la cubierta y desde la cubierta. Sus elementos no son perceptibles desde el espacio público exterior. Los profesionales que intervinieron en esta propuesta, dice la referencia que, aconteció una preocupación por la naturaleza de dicha estructura y el estado propuesto para el auditorio, por cuanto se cuenta ahora con un criterio mixto de estructura metálica con la quincha sobre adobe, frente a la “elasticidad y dilatación” que se produce con el movimiento generado por los eventos telúricos que son comunes en la ciudad de Lima y del Perú.
E. Intervenciones restaurativas; En general fueron sometidos a procesos restaurativos toda la carpintería: puertas, balaustres y balcones de cajón hacia la calle. Sin embargo, los vestigios de pintura mural de la caja de escalera, si bien fue restaurada, pero su montaje, se realizó en otro ambiente, alterando la autenticidad de su ubicación.

Conclusiones.
La intervención en la intervención restaurativa del edificio de la Casa Osambela guarda sí, la memoria del edificio de la época tardo virreinal de su arquitectura, además que tiene una prestancia y ritmo de sus contextos arquitectónicos, preservando su forma de arquitectura original de estilo barroco (época de Martin de Osambela) y posteriormente neoclásica (época de Rebeca de Oquendo) y por ultimo en los años de 1980 a la actualidad por parte del Centro Cultural Inca Garcilazo de la Vega y de la Organización de Estados Iberoamericanos, en lo que se refiere al actual uso que fue destinado.
Los elementos arquitectónicos de su forma y función prácticamente no han sido alterados, evidenciándose un respeto a la memoria de la obra, por lo tanto en su propio origen de la conservación, de su patrimonio cultural y de representación de los contextos arquitectónicos de la ciudad de Lima.
Estructuralmente, se observa la aplicación de una solución extrema por la aplicación de la estructura metálica sobre sistema constructivo de mampostería y albañilería tradicionales.
En general, considerando la Carta o Documento de Nara sobre la autenticidad, puede inferirse que:
a. El inmueble ha alterado su distribución pero sin desvirtuar su autenticidad volumétrica, debido a la adecuación al nuevo uso; aún así, la nueva distribución se evidencia reversible.
B, El inmueble ha rescatado el planteamiento original de su fachada, tanto a nivel de materiales, como de sus elementos arquitectónicos.
C, La inserción de elementos nuevos, como el ascensor, baterías de baños, se presenta también como reversibles y no evidenciables que alteren su configuración auténtica.

Finalmente, La intervención de la Casa de Osambela, es una muestra de una de las primeras intervenciones restaurativas en el medio, en un tiempo en que la normatividad sobre la conservación del patrimonio edificado estaba incipiente, cuando no desconocido. En este sentido, considerando los aspectos estudiados, puede concluirse que la intervención restaurativa se adecua a la Carta de Nara, y acrecienta su valor de criterio restaurativo por el tiempo en el que se intervino.

Recomendaciones
En consideración a la mayor cantidad de normas internacionales sobre conservación de los monumentos, es menester generar, la publicación cuando no escrita, pero si conferencial (o similar) sobre la intervención de los monumentos arquitectónicos edilicios, religiosos y públicos del país, a fin de sistematizar nuestra experiencias de intervención, en el afán de mejorar constantemente los métodos y criterios de restauración, así como en el afán de preservar la autenticidad de nuestro patrimonio cultural arquitectónico.
Lima, Enero, 2009.

João da Gama Filgueiras Lima (Lelé)

João da Gama Filgueiras Lima (Lelé)
Sintesis: Arq. Jorge Villavisencio O.

Decía, Oscar Niemeyer: “Para hablar de la arquitectura hospitalaria es necesario, consular a Lelé”. En efecto a través de los años en mis investigaciones es esta área del estudio del edificio hospitalario, tuve la suerte, de consultar con Lele en Brasilia, se nos había encargado la reforma y ampliación del Hospital de las Clínicas de la escuela de medicina de la Universidad Federal de Goías, Brasil (1991-1995), me pareció un profesional de la arquitectura con un alto conocimiento sobre este tema, además de una amabilidad, simpatía y simplicidad dignos de su prestancia de Lelé, por eso quería dejar estas breves palabras, como una especie de homenaje a nuestro profesor.



João Filgueiras Lima (Lelé) é um dos poucos arquitetos brasileiros que goza de respeito e admiração unânimes em sua categoria. Não é à toa. Sua trajetória justifica todos os louros colhidos em mais de meio século de carreira. Carioca, 75 anos, formado em 1955 pela Faculdade Nacional de Arquitetura, transferiu-se para Brasília quando do início da implantação da nova capital. Seu apuro construtivo, revelado no canteiro de obras, levou Oscar Niemeyer a convidá-lo, em 1962, a integrar o quadro técnico do Centro de Planejamento da UnB. Ali, deu início às experiências com pré-fabricação pesada, aplicada, mais tarde, em prédios públicos e privados. Mas a fase mais rica e significativa de seu trabalho ocorreu a partir dos anos 1980, quando passou a utilizar a pré-fabricação leve em argamassa armada. Esse sistema construtivo, empregado em inúmeros projetos da esfera pública no Rio de Janeiro e em Salvador, exigiu a montagem de uma fábrica na capital baiana, onde o arquiteto está radicado até hoje. São escolas, creches, equipamentos urbanos, sistemas de drenagem e, mais recentemente, com a Rede Sarah, hospitais espalhados em diversas cidades brasileiras. Um dos princípios básicos desses projetos hospitalares é a sustentabilidade - assunto que está na ordem do dia e que acompanha o trabalho de Lelé há mais de 20 anos.

Con más de setenta proyectos hospitalarios en todo el Brasil, el conjunto de sus obras mereció al Arquitecto João da Gama Filgueiras Lima (Lele) recientemente gano el Grande Premio de Arquitectura, Latino-Americano de la Bienal de Buenos Aires.
El arquitecto quedo conocido por sus soluciones estructurales creativas, altamente elaboradas, tanto para los equipos de infraestructura de las ciudades por cuanto todo tipo de edificios. El arquitecto Filgueiras viene dedicando al uso de y perfeccionamiento de sistemas en la prefabricación, tanto pesados como livianos, con el uso de concreto armado.
Hoy, su moderno sistema constructivo utiliza componentes industrializados de acero, plástico y concreto armado, producidos en el Centro de Tecnología de la Red de Hospitales Sarah Kubischek de Salvador en Brasil.
Las obras, ejecutadas con tiempo y costos muy reducidos, ya benefician anualmente un millón de personas, en las unidades hospitalarias de Brasilia, Salvador, Fortaleza, Belo Horizonte, Natal, Recife, Curitiba, Macapá y ahora en Rio de Janeiro.
Su experiencia adquirida desde 1968, con el Hospital de Taguatinga, en Brasilia, hizo a Filgueiras uno de los mejores especialistas en proyectos arquitectónicos hospitalarios, a punto de que el Arquitecto Oscar Niemeyer, viejo maestro y amigo que no se cansa de elogiar sus obras y aconseja siempre: “Hoy, quien quiere hacer un proyecto de arquitectura hospitalario actualizado, tiene antes, que conversar con el Arquitecto João Filgueiras”.


Fuente: Internet (2008) site: www.arcoweb.com.br/arquitetura/arquitetura246.asp - 50k



¿Qué es arquitectura?

¿Qué es arquitectura?
Analisis y Sintesis: Arq. Jorge Villavisencio O.

El significado de la arquitectura es el arte de proyectar y construir espacios habitables, y engloba, por lo tanto, no solo la capacidad de diseñar los espacios sino también la ciencia de construir los volúmenes necesarios.

La palabra de <> proviene del griego “arché” cuyo significado es “jefe, quien tiene el mando”, y de “tékton”, es decir “constructor o carpinteros”. Así para los antiguos griegos el arquitecto es el “Jefe de la Construcción” y la arquitectura es la “técnica o el arte quien realiza el proyecto y dirige la construcción del edificio y las estructuras” ya que para los antiguos griegos, la palabra “techne” significa el saber de una cosa.
En el término de la arquitectura se expresa el arte de crear, con estructuras y materiales estables y sólidos, los espacios interiores y exteriores destinados albergar las diversas formas de vida; por ello ha sido definida “el arte del espacio”.

En la historia en el tratado más antiguo sobre que se conserva sobre la materia “De Archictura”, es de Vitruvio, siglo I a.C., se dice que la arquitectura descansa sobre tres principales principios: la Belleza (Venustas), la Firmeza (Fimitas) y la Utilidad (Utilitas).
La arquitectura se puede definir, entonces, como equilibrio entre estos tres elementos, sin sobrepasar ninguno a los otros. No tendría ningún en tratar de entender un trabajo de la arquitectura sin aceptar estos tres aspectos.
Sin embargo, basta leer e tratado de Vitruvio exigía estas características para algunos edificios públicos muy particulares. De hecho cuando Vitruvio se atreve a intentar un análisis del arte como se escribe, propone entender la Arquitectura como compuesta de cuatro elementos: orden arquitectónico – “relación de cada parte con su uso”, disposición – “las especies de disposición son el trazado en planta, el alzado y en perspectiva”, proporción – “concordancia uniforme entre la obra entera y sus miembros”, distribución – “en el griego oikonomía, consiste, en el debido y mejor uso posible de los materiales y los terrenos, y en procurar el menor coste de la obra consiguiendo de un modo racional y ponderado”.
Vitruvio en su tratado sobre la arquitectura la define así:
“La arquitectura es una ciencia que surge de muchas otras ciencias, y adornada con muy variado aprendizaje; por la ayuda de que un juicio se forma de esos trabajos que son el resultado de otras artes. La práctica y la teoría son sus padres. La práctica es la contemplación frecuente y continuada del modo de ejecutar algún trabajo dado, o de la operación mera de las manos, para la conversión de la materia de la mejor forma y de la manera más acabada. La teoría es el resultado de ese razonamiento que demuestra y explica que el material forjado ha sido convertido para resultar como el fin propuesto. Porque el arquitecto meramente práctico no es capaz de asignar las razones suficientes para las formas que él adopta; y el arquitecto de teoría falla también, agarrando la sombra en vez de la sustancia. El que es teórico así como también práctico, por lo tanto construyó doblemente; capaz no sólo de probar la conveniencia de su diseño, sino igualmente de llevarlo en ejecución”.
Pero a través de la historia de las diversas versiones del tratado de Vitruvio resume bien en conflicto de la definición de la arquitectura.
En 1674, Claude Perrault, medico fisiólogo especializado en disección de cadáveres y muy buen dibujante, público su traducción resumida del tratado


de Vitruvio, que queda totalmente reorganizado, en el resumen de Perrault es el medio que se conoció a Vitruvio y que desde entonces influyó en los tratados y teorías de los siglos siguientes.
La diferencia sustancial entre la versión según José Luís González Moreno-Navarro es que Claude Perrault tergiversa “el carácter sintético de la arquitectura de una visión estrictamente analítica y fragmentada en tres ramas autónomas, siendo una consecuencia de su estructura mental, formada a lo largo de una vida dedicada al análisis de los organismos vivo, que en ningún momento recomponía para dar vida”.

En el ámbito académico el proceso producción arquitectónica, o de proyecto, involucra la sensibilidad como medio de recorte de las diferentes disciplinas asociadas, y aun por cuanto en épocas pasadas se escribieran extensos tratados, hoy en día lo legal y lo técnico dictan las normas.
Es entonces la arquitectura — “desde lo contemporáneo y apoyada en los nuevos recursos tecnológicos” — un ejercicio en el que efectivamente se envuelven orden, síntesis, semiología, materia, pero aún más importante que aquello, es un trabajo creativo, innovación, inédito, siempre que se excluya la arquitectura producida desde la industria inmobiliaria.

También tenemos algunas definiciones sobre la arquitectura, hechos por enciclopedias o por arquitectos a través de la historia de lo cual enumeraremos algunos:

“La arquitectura es el arte de construir edificios (…) disposición de un edificios: la arquitectura de los templos es simple pero majestuoso (…), el estilo caracterizaba las construcciones en época o de un país: arquitectura griega” (1)

“La arquitectura pone en relieve la emergencia de un fortalecimiento creciente en una orientación que se puede llamar humanista-socializaría de saber como misión del arquitecto como creador de cultura y ordenador del espacio humano, capaz en el tiempo de corregir la anarquía de la urbanización capitalista y romper con la monotonía de la construcción masificada”. (2)
(1) CALDAS AULETE, “Diccionario Contemporáneo de la Lengua Portuguesa”, Editora Delta, quinta edición, Rio de Janeiro, 1970.
(2) GARCIA, Durand, José Carlos, “A Profissão de Arquiteto”, Editado por la Universidad de São Paulo, 1972.
“La forma plástica evoluciona la arquitectura en función con las nuevas técnicas y de los nuevos materiales que le dan aspectos diferentes e innovadores. Primero, fueron las formas robustas que en las construcciones en piedra y arcilla en ellas se obligaban, después surgían las bóvedas, los arcos, y por ultimo surgían los vanos inmensos, las formas libres e inesperados, que el concreto armado permite a los temas modernos que en ellos lo soliciten” (3) pg. 15

“Hasta Walter Gropius (Fundador de la Escuela de Arquitectura: Bauhaus) al decir que arquitectura debe integrarse entre el arte, la técnica, la pintura, la escultura.” (3) pg. 58

“La arquitectura está más allá de los hechos utilitarios. La arquitectura es un hecho plástico. (...) La arquitectura es el juego sabio, correcto, magnífico de los volúmenes bajo la luz. (...) Su significado y su tarea no es sólo reflejar la construcción y absorber una función, si por función se entiende la de la utilidad pura y simple, la del confort y la elegancia práctica. La arquitectura es arte en su sentido más elevado, es orden matemático, es teoría pura, armonía completa gracias a la exacta proporción de todas las relaciones: ésta es la "función" de la arquitectura". (4)

“El arquitecto (architectore) será aquel que, con un método y un procedimiento determinados y dignos de admiración, haya estudiado el modo de proyectar en teoría y también de llevar a cabo en la práctica cualquier obra que, a partir del desplazamiento de los pesos y la unión y el ensamble de los cuerpos, se adecue, de una forma hermosísima, a las necesidades más propias de los seres humanos" (del Proemio). "El arte de la construcción en su totalidad se compone del trazado y su materialización (...) el trazado será una puesta por escrito determinada y uniforme, concebida en abstracto, realizada a base de líneas y ángulos y llevada a término por una mente y una inteligencia culta". (5)
(3) NIEMEYER, Oscar, “A Forma na Arquitetura”, Avenir Editora Limitada, Rio de Janeiro, 1978.
(4) LE CORBUSIER, Titulo original: “Vers une Architeture” (1922), - Hacia una Arquitectura, Editora Poseidón, Barcelona, 1978.
(5) BATTISTA, Alberti Leon, “De Re Aedificatoria”, Libro I, Capitulo I, Itália, 1452.
También en el siglo XX y en los inicios del siglo XXI, algunos arquitectos importantes han manifestado lo que es la arquitectura y la función del arquitecto como:

"La casa debe agradar a todos, a diferencia de la obra de arte que no tiene por qué gustar a nadie. La obra de arte es un asunto privado del artista. La casa no lo es. La obra de arte de sitúa en el mundo sin que exista exigencia alguna que la obligase a nacer. La casa cubre una exigencia. (...) La obra de arte es revolucionaria, la casa es conservadora. (...) ¿No será que la casa no tiene nada que ver con el arte y que la arquitectura no debiera contarse entre las artes? Así es. Sólo una parte, muy pequeña, de la arquitectura corresponde al dominio del arte: el monumento funerario y el conmemorativo. Todo lo demás, todo lo que tiene una finalidad hay que excluirlo del imperio del arte”. Adolf Loos ("Arquitectura", 1910)

"Ante todo debo decir que la arquitectura no existe. Existe una obra de arquitectura. Y una obra de arquitectura es una oferta a la arquitectura en la esperanza de que ésta obra pueda convertirse en parte del tesoro de la arquitectura. No todos los edificios son arquitectura (...) El programa que se recibe y la traducción arquitectónica que se le da deben venir del espíritu del hombre y no de las instrucciones materiales". Louis Kahn (de una conferencia en el Politécnico de Milán, 1967)

La arquitectura abarca la consideración de todo el ambiente físico que rodea la vida humana: no podemos sustraernos a ella mientras formemos parte de la civilización, porque la arquitectura es el conjunto de modificaciones y alteraciones introducidas en la superficie terrestre con objeto de satisfacer las necesidades humanas, exceptuando sólo el puro desierto. The Prospects of architecture in Civilization, conferencia pronunciada en la London Institution el 10 de marzo de 1881 y recopilada en el libro On Art and Socialism, Londres, 1947.

“La Arquitectura es la expresión humana que nace de la necesidad de crear percepciones, mediante la transformación del espacio, manipulando elementos de su entorno. Es el reflejo de la ideología, el espíritu de la sociedad y la cultura en la que se encuentra inmersa durante su creación y que trasciende por sus cualidades a través del tiempo, conmoviendo el espíritu del hombre”. Ernesto Vinatier, El diseño urbano y la arquitectura para la sustentabilidad del hombre en su entorno, 2007

“Podría decirse que la arquitectura es una disciplina figurativa y abstracta, que vive una casi permanente contradicción de convivir entre ambas y en esa extraña situación de aceptar o negar las condiciones al mismo tiempo (…) una arquitectura que “habla” o en todo caso “quiere decir algo”, y una arquitectura que se empecina en reclamar la “abstracción” en los edificios. Eso plantea otra opción: en arquitectura, lo que “diga” o “no diga” no depende de ella misma.
El significado resuelve en última instancia en la relación objeto-sujeto..." (6)

“De un trazo nace la arquitectura, cuando es bonito y sorprende, cuando atinge a ella, siendo bien conducida al nivel superior de una obra de arte.
Más en la fase inicial exige por anticipación que el arquitecto se integre en algunos problemas que son tan variados del trabajo a ejecutar (…).
Solamente después de que se integra con todo eso, es que se comienza a dibujar, haciendo croquis, en la busca de la idea que se desea.
En ese momento de imaginación y fantasía es que la solución aparece, y que el arquitecto tiene, entusiasmado como alguien que encontró un diamante con la esperanza de que sea verdadero, y después de lapidado se transforma en una bella piedra preciosa..." (7)
(6) MARTUCCELLI, Elio, “Arquitectura para una Ciudad Fragmentada”, Editado por el Centro de Investigaciones de la Universidad Ricardo Palma, Lima, 2000.
(7) NIEMEYER, Oscar, “Un Homenaje a Oscar Niemeyer”, Editora Gráfica Brasileira, Rio de Janeiro, 1998.

Arquitectura y Cultura

Arquitectura y Cultura
Giulio Carlo Argan
Biografía:
(Turín, 1909-Roma, 1992) Historiador y crítico de arte italiano. Inspector de los museos del Estado y profesor de historia del arte en las universidades de Palermo y de Roma, de cuya ciudad fue alcalde (1976-1979), su actividad en la promoción y difusión del arte contemporáneo durante la posguerra ha sido muy intensa. En su abundante bibliografía, los análisis de la historia de la arquitectura (Arquitectura barroca en Italia, 1957), las monografías de artistas (Botticelli, 1957) y los ensayos diversos (El arte del s. XX, 1977) reflejan su interpretación conceptual de la obra de arte.
Entre arquitectura y cultura no existe una relación diferencial; el problema se refiere sólo a la función y al funcionamiento de la arquitectura en el interior del sistema. Por definición es arquitectura todo lo que concierne a la construcción y es con las técnicas de la construcción que se instituye y organiza en su ser y en su devenir, esa entidad social y política que es la ciudad. La arquitectura no sólo le da cuerpo y estructura sino que la vuelve significante con el simbolismo implícito en sus formas; así como la pintura es figurativa, la arquitectura es representativa por excelencia. En la ciudad todos los edificios, sin excluir a ninguno, son representativos y con frecuencia representan las malformaciones, las contradicciones, las vergüenzas de la comunidad. Es el caso de las montañas de basura edilicia que la especulación incontrolada ha acumulado en las ciudades y de las que se dice con demasiada frecuencia que no son arquitectura, aunque los son, y representativa de una desdichada realidad social y política.
En el interior del sistema cultural urbano la arquitectura tiene una figura, como disciplina, compleja y no muy diferente de aquella de la lengua; es una disciplina autónoma pero al mismo tiempo, constitutiva y expresiva de todo el sistema. También por esto, si se quiere dar de la arquitectura una definición vinculada a las cosas que hace y de las que se ocupa, hay que decir que es lo mismo que la ciudad, de modo que todo lo que no funciona en la ciudad refleja, en definitiva, los defectos de la cultura arquitectónica o descubre su incapacidad para cumplir sus tareas institucionales. Sin hablar, por otra parte, de los arquitectos que, poniéndose al servicio de la especulación, traicionan la ética no sólo de la disciplina sino de la profesión.
En su confrontación con la ciudad la arquitectura siempre ha tenido tareas de gestión; una y otra vez ha determinado su estructura y su figura. La ciudad "ideal", nacida de la presunta omnipotencia de un príncipe, es una ficción antes política que arquitectónica; ninguna ciudad nació nunca de la invención de un genio, ya que es el producto de toda una historia que se cristaliza y se manifiesta. Lo que interesa no es tanto su fundación, generalmente legendaria, como su desarrollo, o sea sus cambios en el tiempo. Estos cambios no obedecen a leyes evolutivas sino que son la consecuencia de una oposición entre voluntades innovadoras y tendencias conservadoras; una de las contradicciones de nuestro tiempo está en el hecho de que las fuerzas políticas progresistas tienden a conservar y las fuerzas políticas conservadoras a destruir el tejido histórico de las ciudades.
De cualquier modo, la organicidad del sistema urbano es dada en todos los casos por la historia, también cuando la ciudad nació hace poco y tiene una historia breve. De hecho, la idea que tenemos de la ciudad y que no se ha modificado por el momento, es la de un acumulo cultural que da al núcleo la capacidad de organizar una zona más o menos extensa de territorio. Sin estos puntos de concentración e irradiación cultural no es concebible, en la actualidad, ninguna forma de organización del ambiente.
Ref: 2000-2003 Revista Contratiempo Buenos Aires Argentina Directora Zenda Liendivit/

La Arquitectura y los Arquitectos

La Arquitectura y los Arquitectos
CARLOS SANCHEZ-MONTAÑA
La arquitectura es una ciencia adornada con numerosas enseñanzas teóricas y con diversas instrucciones, que sirven de dictamen para juzgar todas las obras que alcanzan su perfección mediante las demás artes. Este conocimiento surge de la práctica y del razonamiento. La práctica consiste en una consideración perseverante y frecuente de la obra que se lleva a término mediante las manos, a partir de una materia, de cualquier clase, hasta el ajuste final de su diseño. El razonamiento es una actividad intelectual que permite interpretar y descubrir las obras construidas, con relación a la habilidad y a la proporción de sus medidas. Por tanto, aquellos arquitectos que han puesto todo su esfuerzo sin poseer una suficiente cultura literaria, aunque hubieran sido muy hábiles con sus manos, no han sido capaces de lograr su objetivo ni de adquirir prestigio por sus trabajos; por el contrario, los arquitectos que confiaron exclusivamente en sus propios razonamientos y en su cultura literaria, dan la impresión que persiguen más una sombra que la realidad. Pero, los que aprendieron a fondo ambas, silo han logrado, adquiriendo enorme consideración, pues se han equipado con todas las defensas, como así fue su objetivo. Respecto a los cuadrados y triángulos, en una cuarta y en una quinta ( Se refiere a los pitagóricos que defendían la proporción armónica del Universo y el famoso concierto de las esferas); y también con los geómetras, sobre el tema de la visión que en griego se llama logos opticos. Y así en el resto de las ciencias se dan muchas cuestiones que son comunes a otras, pero como tema de discusión. La categoría de los trabajos que manualmente o bien con la práctica alcanzan distinción, es algo propio de quienes se han instruido ellos mismos exclusivamente en una sola de las ciencias, para llevar a cabo su especialización. Por tanto, resulta claro que ha actuado convenientemente quien conozca relativamente bien las partes y la estructura de cada una de las ciencias, que son precisas para la arquitectura, para que no surja el más mínimo fallo, por si fuera necesario emitir un juicio y apreciar aspectos y detalles de estas artes y de estas obras. A quienes la naturaleza les ha concedido suficiente ingenio, agudeza, memoria para alcanzar profundos conocimientos de geometría, astrología, música y otras ciencias, sobrepasan las funciones de los arquitectos y terminan convirtiéndose en matemáticos. da la impresión que Pitio se equivocó, pues no se dio cuenta de que cada una dc las ciencias artísticas se compone de dos partes: una «parte práctica» y una «parte especulativa». La primera es propia de quienes se han adiestrado en una ciencia particular; la otra es común a todos los hombres sabios, pues se trata del raciocinio, como sucede con los médicos y los músicos; ambos conocen las pulsaciones de las venas en relación a la ligereza rítmica de los pies, pero si fuera necesario sanar una herida o bien curar a un enfermo, esto no será competencia del músico, sino que será algo específico y propio del médico; de igual modo, si hablarnos de un instrumento musical, será el músico y no el médico el que lo someta a las leyes del ritmo y de la cadencia musical, con el fin de que el oído perciba el placer sonoro de sus canciones o cánticos. De igual manera, se dan aspectos interdisciplinarios entre los astrólogos y los músicos, sobre la afinidad de los astros y de las sinfonías. Por ello, les resulta sencillo discutir respecto a estas ciencias, dado que están pertrechados con los numerosos dardos de sus conocimientos. Realmente son personas escasas, individuos contados, como Aristarco de Samos, Filolao y Arquitas de Tarento, Apolonio de Perga, Eratóstenes de Cirene, Arquímedes y Escopinas de Siracusa, quienes nos legaron muchos instrumentos orgánicos, gnomónicos, descubiertos y explicados de acuerdo con las matemáticas y las leyes de la naturaleza. Ciertamente, a todas las actividades y artes, pero especialmente a la arquitectura, pertenecen «lo significado» y lo «significante». Lo «significado» es el tema que uno se propone, del que se habla; «significante» es una demostración desarrollada con argumentos teóricos y científicos. Por tanto, quien confiese ser arquitecto debe ser perito en ambas cuestiones. Así pues, es conveniente que sea ingenioso e inclinado al trabajo, pues no es posible llegar a ser un diestro arquitecto si posee talento pero carece de conocimientos teóricos, o viceversa. Conviene que sea instruido, hábil en el dibujo, competente en geometría, lector atento de los filósofos, entendido en el arte de la música, documentado en medicina, ilustrado en jurisprudencia y perito en astrología y en los movimientos del cosmos. He aquí las causas de estas exigencias: es conveniente que el arquitecto sea una persona culta y conozca la literatura para fortalecer su memoria con sus explicaciones; conviene que domine el arte del dibujo, con el fin de que, por medio de reproducciones gráficas, le sea posible formarse una imagen de la obra que quiere realizar; también la geometría ofrece múltiples ayudas a la arquitectura, pues facilita la práctica mediante el uso de la regla y del compás, con los que fácilmente se plasman los diseños de los edificios en los solares, mediante los trazados de sus líneas, sus niveles, sus escuadras; gracias a la óptica se sitúan correctamente los puntos de iluminación, según la disposición concreta del cielo; por medio de la aritmética se calculan los costes de los edificios, se hace ver el porqué de sus medidas y mediante el apoyo y el método de la geometría se descifran los dificiles problemas de la simetría; conviene que conozca a fondo la historia ya que, con frecuencia, se emplean abundantes adornos y debe contestar a quien pregunte las razones de sus obras, apoyándose en argumentos históricos. Si, por ejemplo, en vez de columnas se colocan estatuas de mármol de mujeres vestidas con estola — que se llaman cariátides— y si superpone modillones y cornisas, deberá saber dar explicaciones a quienes pregunten; veamos: Caria, ciudad del Peloponeso, conspiró contra los griegos con ayuda de los persas, enemigos de los griegos. Posteriormente, al verse libres tras una gloriosa victoria, los griegos, de común acuerdo, declararon la guerra a los habitantes de Caria. Una vez conquistada la ciudad y pasados a cuchillo sus habitantes, se llevaron como esclavas a sus matronas sin emitir que se desprendieran de sus estolas, ni de sus distintivos como arquitectos, diseñaron en los edificios públicos unas estatuas de matronas que soportaran todo el peso, con el fin de transmitir a la posteridad el castigo impuesto por las ofensas de las cariátides. Igualmente los espartanos, bajo el mando de Pausanias, hijo de Argesilao, en la batalla de Platea superaron con un reducido número de soldados al muy numeroso ejército de los persas y, concluida la ceremonia triunfal, levantaron un pórtico Pérsico con los despojos y botines, como exponente de la gloria y valor de los ciudadanos y como trofeo de su victoria para sus descendientes. Allí mismo colocaron unas estatuas de los prisioneros sosteniendo el techo, vestidos con adornos de diversos colores, como castigo de su arrogancia, con el fin de que los enemigos se estremezcan ante el temor de la eficacia de su fortaleza; y así también, al contemplar los ciudadanos este paradigma de valentía, alentados por deseos de gloria, estuvieran dispuestos a defender su libertad. En consecuencia, a partir de este hecho, colocaron estatuas de persas sosteniendo sus arquitrabes y adornos y, de esta forma, desarrollaron sus obras con excelentes variaciones, a partir de este tema. Por otra parte, la filosofía perfecciona al arquitecto, otorgándole un alma generosa, con el fin de no ser arrogante sino más bien condescendiente, justo, firme y generoso, que es lo principal; en efecto, resulta imposible levantar una obra sin honradez y sin honestidad. Es preciso que no sea avaro, que no esté siempre pensando en recibir regalos, sino que proteja con seriedad su propia dignidad, sembrando buena fama: precisamente esto es lo que concede la filosofía. Además, la filosofía dirige su estudio sobre la Naturaleza, en griego fisiología; es preciso que haya tenido profundos conocimientos, pues la filosofía incluye muchas y variadas investigaciones sobre la naturaleza como, por ejemplo, en la conducción de aguas: en las acometidas, en los rodeos y en las aguas a nivel se originan bolsas naturales de aire de muy diversa índole con la impulsión de las aguas a lo alto; nadie será capaz de solucionar estos obstáculos si no conoce los principios de la naturaleza, a partir de la filosofía. Quien llegue a leer las normas pertinentes que redactaron Ctesibio, Arquímedes y otros autores, no podrá comprender tales normas si no ha sido instruido por los filósofos sobre este tema. También debe conocer la Música, con el fin de que se familiarice con la ciencia matemática de los sonidos y, en consecuencia, sea capaz de tensar correctamente las ballestas, catapultas y máquinas de guerra. Así es, en las vigas transversales están situados los agujeros o aberturas de los semitonos, a derecha e izquierda, y a través de ellos se tensan las cuerdas de nervios, retorciéndolas con rodillos y pasadores; estas cuerdas no dejan de tensarse hasta que emitan un sonido limpio y afinado al oído del artesano. Al introducir en los brazos de la máquina estas cuerdas —que los van tensando— cuando alcanzan su tensión adecuada, deben golpearse con igual fuerza y a la vez y, si no se consigue la misma tirantez, resultará imposible disparar correctamente los dardos o las armas arrojadizas. Igual sucede con los «vasos» de bronce ‘ que se colocan en los teatros, en unas estancias debajo de las gradas, con una matemática distribución —en griego, eche ja—. Se van componiendo diferentes sonidos para producir acordes musicales en el hemiciclo; los vasos están separados, por grupos, en una cuarta, una quinta y una octava doble con el fin de que la voz de los actores, cuando entra en contacto con los vasos de bronce bien colocados, se intensifica potenciándose y llegue a los oídos de los espectadores de una manera clara y dulce. Sin tener presente las normas de la Música, nadie podrá fabricar máquinas hidráulicas, que son similares a estos instrumentos. Es preciso también que tenga conocimientos de la medicina, debido a los diversos climas —en griego, climata— tanto de la atmósfera como de las localidades o zonas concretas, ya que pueden ser saludables o nocivas precisamente por la calidad de sus aguas. Sin tener en cuenta estos aspectos, no es posible construir una vivienda saludable. El arquitecto ha de tener un conocimiento suficientemente completo de las leyes, para levantar paredes exteriores que separan unos edificios de otros, en lo referente a las goteras y a las cloacas o desagües; como también debe conocer la legislación necesaria para situar la iluminación. Igualmente, conviene que el arquitecto conozca a fondo las conducciones de agua y elementos similares, con objeto de tomar sus precauciones antes de levantar un edificio y no dejar en manos de los propietarios los problemas que puedan surgir una vez realizadas las obras; también para que prudentemente pueda protegerse, amparado por las leyes, ante el arrendador y ante el inquilino; efectivamente, si el contrato ha sido redactado correctamente, resultará que ambos quedarán protegidos ante posibles fraudes, sin ninguna clase de engaño. A partir de la Astrología el arquitecto conoce los puntos cardinales: oriente, occidente, mediodía y septentrión; y también la estructura del cielo, de los equinoccios, de los solsticios y de los movimientos orbitales de los astros. Si se ignora la Astrología, es absolutamente imposible que conozca la disposición y estructura de los relojes. En conclusión, la ciencia de la arquitectura es tan compleja, tan esmerada, e incluye tan numerosos y diferenciados conocimientos que, en mi opinión, los arquitectos no pueden ejercerla legítimamente a no ser que desde la infancia, avanzando progresiva y gradualmente en las ciencias citadas y alimentados por el conocimiento nutritivo de todas las artes, lleguen a alcanzar el supremo templo de la arquitectura. Quizás a algunos mal informados o ignorantes les parecerá sorprendente que se puedan aprender a fondo y grabar en la memoria tan numerosas ciencias, pero cuando se den cuenta de que todas las enseñanzas prácticas guardan entre sí una unión y una comunicación de sus diversos objetivos, seguro que aceptarán que se pueda lograr tan complejo conocimiento. Así es, la ciencia enciclopédica forma como un solo cuerpo, que consta de estos miembros. Por tanto, quienes se instruyen desde la infancia en distintas disciplinas, reconocen fácilmente sus mismas características y la sintonía de sus enseñanzas y, precisamente por esto, llegan a comprenderlo todo sin ninguna dificultad. Entre los antiguos arquitectos, Pitio, notorio arquitecto del templo de Minerva en Priene, expresó en sus comentarios que el arquitecto deberá ser más eficaz apoyándose en las ciencias especulativas y en las artes que los que han alcanzado extraordinaria celebridad en ciencias exclusivamente muy concretas y particulares. Un arquitecto ni puede ni debe ser un gramático, como fue Aristarco, pero tampoco puede ser un ignorante; tampoco puede ser un músico de la talla de Aristoxeno, pero no puede ignorar la Música; no se le puede exigir ser un pintor como Apeles, pero sí debe conocer el arte del dibujo; no puede llegar a la altura de escultores como Mirón o Policleto, pero no puede ignorar el arte de la escultura; en fin, no puede alcanzar el prestigio de un médico como Hipócrates, pero debe conocer la Medicina; en una palabra, no puede ser especialmente experto en las demás ciencias especulativas, pero tampoco las puede ignorar. Efectivamente, nadie puede lograr ser un numero uno en tan distintas ciencias, pues difícilmente se da la posibilidad de conocer y ahondar en sus razonamientos; no obstante, no sólo los arquitectos se ven imposibilitados de lograr un perfecto dominio en todas las materias, sino también quienes dominan exclusivamente una de estas ciencias, pues difícilmente se consigue que todas las obras hechas alcancen la supremacía de la gloria. Por tanto, si en cada una de las ciencias apenas unos pocos especialistas, no todos, alcanzan la fama, ¿cómo puede el arquitecto —que debe ser experto en muchas ciencias a la vez— lograr este admirable y profundo conocimiento, sin que le falte ninguna de ellas?, ¿cómo puede el arquitecto superar a todos los especialistas que, con gran habilidad, han sobresalido particularmente en cada una de las ciencias? En este sentido, Por consiguiente, como tan privilegiados talentos, tan admirable habilidad natural se conceden a unos pocos hombres y no a todo el mundo, y como el arquitecto debe estar ejercitado en todos los conocimientos, debido a la complejidad de la profesión, su capacidad intelectual le ha de posibilitar el conocer si no profundamente todas las ciencias —sería lo deseable—, si al menos en un grado razonable, según lo exija la necesidad; por ello, te suplico a ti, César, y a quienes vayan a leer estos libros, que me disculpen si algo ha sido expresado insuficientemente conforme a las reglas de la gramática. Me he esforzado en expresarme, no como un eximio filósofo, ni como un retórico elocuente, ni como un gramático ejercitado en las profundas normas del arte, sino como arquitecto educado en estas ciencias. Sobre la posibilidad de la ciencia arquitectónica y sobre todo lo que se apoya en ella, prometo —así lo espero— mostrar en estos volúmenes unos razonamientos que sean útiles no sólo para los constructores, sino también para toda persona inteligente; y con la máxima garantía.